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Devocional diario · Along The Way With Him

Lleva cautivo cada pensamiento

Pablo explica que la batalla que enfrenta no puede ganarse mediante el poder humano, el orgullo o la manipulación. Las armas que Dios provee tienen poder espiritual para confrontar los argumentos y las actitudes que se oponen a la verdad acerca de Él. Estas fortalezas también pueden influir en la manera como nos vemos a nosotros mismos, a los demás y a nuestras circunstancias.

Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que obedezca a Cristo. 2 Corintios 10:5, NVI

Pablo explica que la batalla que enfrenta no puede ganarse mediante el poder humano, el orgullo o la manipulación. Las armas que Dios provee tienen poder espiritual para confrontar los argumentos y las actitudes que se oponen a la verdad acerca de Él. Estas fortalezas también pueden influir en la manera como nos vemos a nosotros mismos, a los demás y a nuestras circunstancias.

Llevar cautivo cada pensamiento no significa negar las emociones difíciles ni fingir que los problemas no existen. Significa examinar nuestros pensamientos a la luz de la verdad de Dios, en lugar de permitir que el temor, el orgullo, la culpa o el resentimiento nos gobiernen. Un pensamiento obedece a Cristo cuando nos conduce hacia la verdad, la humildad, la fe, el amor y la obediencia.

Detente y reflexiona

Escribe un pensamiento recurrente que esté produciendo temor, orgullo, culpa o desánimo en ti. Pregúntate: «¿Esto concuerda con lo que Dios ha revelado en su Palabra?» Rechaza cualquier mentira y reemplázala por una verdad bíblica. Pídele a Dios, en el nombre de su Hijo Jesús, que renueve tu mente, te dé discernimiento y te colme de su Espíritu Santo para que tus pensamientos obedezcan a Cristo.

Oración de hoy

Abba Padre, tú conoces cada pensamiento que entra en mi mente. Ayúdame a reconocer las mentiras, los argumentos y la altivez que se oponen al conocimiento de ti. Renueva mi entendimiento por medio de tu Palabra y enséñame a someter cada pensamiento a Cristo. Cólmame de tu Espíritu Santo para que mi mente sea gobernada por la verdad, la paz, la humildad y la fe. Te lo pido en el nombre de tu amado Hijo Jesús. Amén.