Cada día comienza con la Palabra y nos conduce a una reflexión centrada en Cristo, una oración y una vida que recuerda Su fidelidad.
19 de septiembre de 2026 — 19 de septiembre de 2027
Cada devocional permanece aquí.
Este recorrido de un año comenzó el 19 de septiembre de 2026 y concluye el 19 de septiembre de 2027. El devocional más reciente aparece primero y cada lectura publicada permanece aquí.
El apóstol Pablo da gracias al Padre por haber librado a los creyentes del dominio de la oscuridad y trasladarlos al reino de su amado Hijo. Este rescate es obra de la gracia de Dios: por medio de Jesús recibimos perdón y una vida nueva bajo su autoridad amorosa.
Después de describir la armadura de Dios, el apóstol Pablo llama a los creyentes a permanecer en oración. Orar en el Espíritu significa depender de su dirección y ayuda al presentar nuestras necesidades ante Dios, buscando su voluntad.
Santiago anima a los creyentes a permanecer fieles en medio de las pruebas y la tentación. La corona de la vida señala la vida eterna que el Señor promete a quienes lo aman. Esta esperanza nos fortalece para perseverar, confiando en su gracia.
Por medio del profeta Isaías, Dios se dirige al pueblo de Israel y le recuerda que está con él. Su promesa de fortalecerlo, ayudarlo y sostenerlo le da motivos para confiar en medio de la incertidumbre.
El deseo de ser reconocidos puede influir silenciosamente en nuestras decisiones. Podemos ayudar a alguien esperando recibir elogios, insistir en tener la última palabra o comparar nuestros logros con los de otros. Este versículo nos invita a examinar nuestras motivaciones y a darle lugar a la humildad en nuestro corazón.
Es fácil atravesar el día sin prestar atención al cielo que tenemos sobre nosotros. Las responsabilidades ocupan nuestros pensamientos y lo cotidiano puede volverse casi invisible. Sin embargo, el salmista nos invita a levantar la mirada y reconocer en la creación un testimonio de la gloria de Dios.
Con frecuencia comenzamos el día pensando en todo lo que necesitamos realizar. Hacemos planes, organizamos responsabilidades y esperamos que nuestros esfuerzos den fruto. Este versículo nos invita a poner todo ese trabajo en las manos del Señor, dependiendo de su sabiduría mientras avanzamos.
Rut, una viuda moabita, pronunció estas palabras ante Noemí, su suegra, quien también había quedado viuda. Noemí le había pedido que regresara con su pueblo, pero Rut decidió libremente acompañarla hacia un futuro incierto.
El rey David comienza este salmo declarando una verdad fundamental: Dios es el Creador y el legítimo Señor de toda la tierra. Todo lo que vemos, todo cuanto poseemos y cada persona que habita el mundo le pertenecen finalmente a Él.
Servir a los demás no siempre trae reconocimiento. A veces entregamos nuestro tiempo, ofrecemos apoyo o atendemos una necesidad en silencio, y parece que nadie lo nota. Cuando llega el cansancio, podemos preguntarnos si nuestros esfuerzos han tenido valor. Este versículo nos recuerda que Dios ve y recuerda el amor expresado mediante el servicio en su nombre.
El apóstol Pablo escribió estas palabras mientras enseñaba a la iglesia de Corinto cómo se manifiesta el amor verdadero. El amor bíblico es más que una emoción o una apariencia amable; se revela mediante las actitudes y decisiones que gobiernan nuestras relaciones.
En este canto de alabanza, el rey David reconoce a Dios como el Salvador que sostiene fielmente a su pueblo. Sus palabras no niegan la existencia de las cargas; nos revelan que nunca fuimos creados para llevarlas solos.
Hay momentos en los que no comprendemos lo que está sucediendo en nuestra vida. Una puerta se cierra, una respuesta tarda más de lo esperado o una dificultad interrumpe los planes que habíamos preparado con cuidado. En esos momentos, la incertidumbre puede llevarnos a preguntarnos si Dios sigue guiando nuestros pasos.
Después de alimentar a la multitud, Jesús vio que muchos lo buscaban porque habían comido y quedado satisfechos. Entonces dirigió su atención más allá del alimento temporal, hacia la vida eterna que solamente Él puede dar.
El apóstol Pablo escribió estas palabras mientras explicaba cómo deben tratarse quienes han recibido una vida nueva en Cristo. Primero llama a los creyentes a revestirse de compasión, bondad, humildad, amabilidad y paciencia. Por lo tanto, perdonar no es un acto aislado, sino parte de una vida transformada por el amor de Jesús.
Los hijos de Coré compusieron este salmo en medio de imágenes de caos: la tierra cediendo, las montañas cayendo al mar, las aguas embravecidas, las naciones agitadas y los reinos desplomándose. Sin embargo, el salmo comienza con una declaración firme: Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia.
El profeta Jeremías presenta un contraste claro. Una persona convierte las fuerzas humanas en el fundamento de su vida y poco a poco aparta su corazón de Dios. Otra confía en el Señor y deposita completamente su seguridad en Él.
El rey Salomón enseña que la formación de un niño debe comenzar desde sus primeros años y orientarse hacia el camino correcto. Esta instrucción no se limita a palabras, reglas o correcciones ocasionales. Implica enseñar con paciencia la verdad de Dios y demostrar con la vida cotidiana lo que significa confiar en Él, amarlo y obedecerlo.