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Devocional diario · Along The Way With Him

Una fe que decide permanecer

Rut, una viuda moabita, pronunció estas palabras ante Noemí, su suegra, quien también había quedado viuda. Noemí le había pedido que regresara con su pueblo, pero Rut decidió libremente acompañarla hacia un futuro incierto.

Pero Rut respondió: “¡No insistas en que te abandone o en que me separe de ti! Porque iré adonde tú vayas y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios”». Rut 1:16, NVI

Rut, una viuda moabita, pronunció estas palabras ante Noemí, su suegra, quien también había quedado viuda. Noemí le había pedido que regresara con su pueblo, pero Rut decidió libremente acompañarla hacia un futuro incierto.

Su decisión fue mucho más que una expresión de cariño. Al declarar: «Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios», Rut dejó atrás su vida anterior y depositó su confianza en el Dios de Israel. No podía ver lo que la esperaba, pero eligió la fidelidad por encima de la comodidad y la fe por encima del temor.

Dios utilizó aquella decisión sincera como parte de un propósito mucho mayor. Rut llegó a ser bisabuela del rey David y fue incluida en la genealogía humana de Jesús. Su historia nos recuerda que un acto de obediencia que hoy parece pequeño puede formar parte de algo que solamente Dios alcanza a ver por completo.

El amor fiel no manipula ni mantiene cautiva a otra persona. Decide acompañar, servir y permanecer presente por amor, convicción y obediencia a Dios.

Detente y reflexiona

Piensa en alguien que Dios haya puesto en tu camino y que necesite apoyo sincero. Ofrécele hoy una acción concreta de compañía: escúchalo sin apresurarlo, hazle una llamada, ora a su lado o bríndale ayuda práctica. Pídele a Dios, en el nombre de su Hijo Jesús, que quite de tu corazón todo aquello que no provenga del fruto del Espíritu Santo y te colme de su Espíritu Santo. Pídele que te conceda el valor de Rut para obedecerlo, aun cuando todavía no puedas ver el camino completo.

Oración de hoy

Abba Padre, gracias por el ejemplo de fe, valentía y amor fiel que encontramos en Rut. Perdóname cuando el miedo, la comodidad o la incertidumbre me impiden obedecerte y apoyar a quienes has puesto a mi lado. Tú eres Dios. Gracias por escogerme y rescatarme por medio de tu Hijo Jesús. Quita de mi corazón todo aquello que no provenga del fruto de tu Espíritu Santo. Cólmame de tu Espíritu Santo y enséñame a amar con sinceridad, a permanecer fiel y a seguirte aun cuando no conozca lo que viene más adelante. Dirige mis decisiones y utiliza mi obediencia como parte de tu buen propósito. Te lo pido en el nombre de tu amado Hijo Jesús, Amén.