← Volver al archivo

Devocional diario · Along The Way With Him

Un corazón limpio

El rey David pronunció estas palabras después de que el profeta Natán lo confrontara por su pecado con Betsabé. David no le pidió a Dios solamente que eliminara las consecuencias o restaurara su reputación. Reconoció su pecado y le pidió que hiciera aquello que él no podía producir por sí mismo: crear un corazón limpio y renovar un espíritu firme.

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu firme dentro de mí. Salmo 51:10, NVI

El rey David pronunció estas palabras después de que el profeta Natán lo confrontara por su pecado con Betsabé. David no le pidió a Dios solamente que eliminara las consecuencias o restaurara su reputación. Reconoció su pecado y le pidió que hiciera aquello que él no podía producir por sí mismo: crear un corazón limpio y renovar un espíritu firme.

El verdadero arrepentimiento es más que sentir remordimiento o vergüenza. Significa presentarnos ante Dios con sinceridad, confesar sin excusas y permitirle transformar los deseos y las actitudes de donde nacen nuestras acciones. Dios no quiere corregir únicamente nuestro comportamiento exterior; quiere limpiar nuestro interior y renovar nuestra disposición para permanecer fieles a Él.

Detente y reflexiona

Lee despacio el Salmo 51:1–12 y pídele a Dios que te muestre una actitud, un deseo o un hábito que necesite ser limpiado. Confiésalo con sinceridad, sin minimizarlo ni responsabilizar a otra persona. Pídele a Dios, en el nombre de su Hijo Jesús, que cree en ti un corazón limpio, quite todo aquello que no provenga del fruto del Espíritu Santo, te colme de su Espíritu Santo y renueve dentro de ti un espíritu firme y dispuesto a obedecerlo.

Oración de hoy

Abba Padre, tú conoces completamente mi corazón y nada de lo que hay en mí está oculto para ti. Reconozco que necesito tu misericordia, tu perdón y tu transformación. Crea en mí un corazón limpio y renueva un espíritu firme dentro de mí. Quita todo aquello que no provenga del fruto de tu Espíritu Santo y lléname de tu presencia. Dame humildad para reconocer mis faltas, valor para apartarme del pecado y fortaleza para permanecer fiel a ti. Te lo pido en el nombre de tu amado Hijo Jesús. Amén.